En la campaña pasada 2010/11 la superficie superó el millón de hectáreas y la intención de siembra para la próxima campaña muestra a un cultivo que continúa con un crecimiento sostenido.
El sorgo granÃfero duplicó la superficie sembrada en cuatro años y muestra sÃntomas positivos de cara al futuro. PodrÃamos decir que hoy es casi como un cultivo nuevo para el productor, quien ha comenzado a replantearse completamente su forma de inserción en la rotación, y por otra parte a comprender sus necesidades para obtener el mejor resultado económico.
Por su parte, la genética ha tenido un avance substancial. En relación a los rendimientos promedio nacionales, los datos de los últimos 15 años muestran una ganancia en términos relativos comparable a la del maÃz argentino, y hay que considerar que el cultivo no cuenta con eventos transgénicos.
El trabajo de los programas de mejoramiento tiene como primer premisa el logro de máximos rendimientos, pero también es prioritaria la adaptación a diversas zonas, y el paquete sanitario es otro punto significativo en el que se ha avanzado notoriamente.
El renacimiento del cultivo ha estado muy vinculado a su creciente utilización por parte de la lecherÃa y la ganaderÃa, acompañando a estas producciones en distintas zonas y aportando su rusticidad y capacidad para adaptarse a cierto tipo de restricciones, tanto de suelos, como de clima.
Sin embargo, hoy podemos decir que el sorgo granÃfero ha aparecido en casi todas las zonas, o sea que la inserción del cultivo se está dando en el NOA, NEA, Norte y Centro de Santa Fe, Oeste de BA y La Pampa, y en la cuenca del Salado. Pero también en zonas tradicionalmente llamadas núcleo, como el sur de Santa Fe y Norte de Buenos Aires. En términos generales, el cultivo continúa creciendo en todas las zonas, aunque ha sufrido algunos inconvenientes en aquellas dónde hubo ataque de pájaros, y éste es un dilema que necesita de una estrategia nacional, ya que no es el único cultivo en que presenta este problema.
Con respecto a la tecnologÃa que se utiliza en el cultivo también se observa una mejora notoria de las técnicas adoptadas y aplicadas por los productores. Es reconocida la adaptación del sorgo a los planteos de siembra directa, que está sustentada en el valor de su rastrojo, tanto por su volumen, como por su persistencia. A esto se suma el muy buen balance que tiene el cultivo entre lo que aporta y lo que importa del sistema, al compararse con otros cultivos.
En los planteos de alta productividad, la distribución espacial del cultivo (distancia entre surcos), las altas densidades y los buenos niveles de fertilización juegan un rol fundamental. En ese contexto, hablar de rendimientos que rondan y superan las 100 toneladas es una realidad tangible.
Otros factores fundamentales para alcanzar los máximos rendimientos son el adecuado control de malezas, donde resulta clave la utilización de antÃdotos junto con tratamientos presiembra, preemergencia y postemergencia temprana, y el apropiado control de insectos, principalmente la Diatraea, debido al efecto devastador que tiene en términos de caÃda de rendimientos y lo poco visible que es su accionar en las etapas tempranas del cultivo.
Por otra parte, se está produciendo un proceso de reinserción de la Argentina como exportador de sorgo en el mercado internacional, luego de la salida del mercado que se dio como consecuencia de la escasez de saldo exportable, producto de la caÃda de superficie. A partir de este proceso de cambio se está rearmando el posicionamiento de Argentina como un proveedor permanente en los mercados mundiales y actualmente, de las 5 millones de toneladas en promedio que se producen, se exportan entre 1,5 y 2,2 millones de toneladas. Estamos convencidos de que es fundamental seguir trabajando fuertemente para volver a generar el mercado para el sorgo argentino.
La comercialización para la exportación fluye normalmente y va mejorando progresivamente año a año. Hay que considerar que para el sorgo no existe el sistema de ROE’s y de cupos que hay en maÃz, y en la medida que el mercado está demandado y los exportadores están en condiciones de cargar buques, el proceso funciona bien. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la comercialización de granos forrajeros existen perÃodos, sobre todo en los meses de cosecha, en los cuales encontramos ciertos cuellos de botella debido a que la capacidad logÃstica está ocupada por otros cultivos, y es ahà donde hay que estar preparados para retener la mercaderÃa y colocarla en momentos diferentes. Pero, estas son fluctuaciones menores que generalmente se resuelven rápido, siempre que estemos preparados.
Por otro lado, la porción mayor de la producción tiene como destino el uso interno y principalmente ligado a un consumo que se da en las mismas zonas de transformación, asociado al acompañamiento de la producción ganadera y lechera. Argentina es un paÃs que tiene las condiciones y debe producir más carne (en todas sus formas) y más leche, y sin dudas en este proceso, el sorgo es un aliado estratégico, por la gran tasa de conversión que presenta y por su menor costo de producción.
Fuente: ON 24